miércoles, 10 de agosto de 2016

Optimismo emprendedor, una fortaleza de cuidado




Los emprendedores son optimistas por naturaleza, este rasgo de la personalidad que los caracteriza les permite identificar oportunidades donde el común de las personas solo ve problemas y tomar acciones en pos de convertir una idea, social o de negocio, en una realidad.
El optimismo, adicionalmente es el responsable de que el emprendedor desarrolle la resiliencia necesaria para transitar un camino lleno de tropiezos y dificultades, es muy probable que antes de conocer el éxito los emprendedores se enfrenten a múltiples fracasos de los cuales no se recuperarían sino fuesen optimistas. Sin embargo, el optimismo es un arma de doble filo, pues también nos puede llevar a tomar malas decisiones y en consecuencia a perder dinero.
Las persona optimistas, entre las que me incluyo, tendemos a ser víctimas del sesgo de la planificación y el control. Esto quiere decir que el hecho de contar con un plan bien estructurado y que además ejecutaremos nosotros mismos, nos hace pensar que estamos irremediablemente destinados al éxito y nos relajamos a la hora de analizar la información disponible y necesaria para que podamos tomar la decisión de invertir nuestros recursos.
Por supuesto este tipo de conductas nos expone a un riesgo innecesario, en una actividad que por su naturaleza ya está signada por la incertidumbre. Estoy seguro de que muchos de ustedes han tenido esa idea maravillosa, o conocen a alguien cercano que la tuvo, y que terminó siendo un fiasco.
Como nos cuenta mi amigo Julián Gómez en uno de sus artículos, ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo, lo que quiere decir que en un mundo donde la única constante es el cambio, contar con un mapa de ruta es una condición necesaria más no suficiente a la hora de emprender de manera exitosa.
Con esto no quiero decirles que dejen de planificar, de arriesgarse a emprender o de ser optimistas, por el contrario el llamado es a seguirlo siendo, se ha demostrado que el optimismo nos ayuda a vivir más y más felices, y a seguir emprendiendo, pero, tomando en cuenta que debemos decidir basados en información y no bajo la influencia de un optimismo excesivo, al final de cuentas no contamos con recursos ilimitados y nadie invierte para perder plata.

domingo, 24 de julio de 2016

Sostenibilidad emprendedora en tiempos de alta inflación



Una pregunta recurrente en los talleres que imparto a emprendedores, sobre cómo formular un plan de negocios, es cómo establecer un plan de ingresos que les permita ser sostenibles, tomando en cuenta la situación de alta inflación que existe en Venezuela. Esto representa todo un reto para aquellas personas, que por suerte son muchas, que aun en un entorno adverso deciden re-enmarcar su visión para identificar oportunidades donde otros solo ven obstáculos y aventurarse a iniciar un negocio.  
A medida que se incrementan los costos, la lógica empresarial nos indica que dicho aumento debe reflejarse en el precio al que ofrecemos los bienes y/o servicios que producimos. Sin embargo, en una economía donde según cifras de organismos internacionales se espera una inflación superior al 700% para el año 2016, como empresarios tenemos que preguntarnos hasta qué punto, tomando en cuenta que los salarios suben por las escaleras, nuestros clientes estarán en la capacidad de seguir comprándonos.
Aquí entra en juego el qué tanto conocemos a nuestros clientes para, en función de su nivel de ingreso y patrón de consumo, poder determinar si serán capaces de seguirnos comprando a pesar de los constantes incrementos de precio. Por otro lado, también es fundamental tener claro, en función de ese conocimiento de nuestros clientes, cómo le ofrecemos valor con nuestros productos y/o servicios, satisfaciendo sus necesidades y gustos y estableciendo una relación de lealtad entre ellos y nosotros.
Sin embargo, y a menos que nuestro producto sea de primera necesidad, en un escenario como el que enfrentamos en Venezuela habrá un tope hasta el que podremos incrementar los precios, para no depredar nuestra base de clientes y perder posición en el mercado.
¿Qué podemos hacer entonces?
- Una primera estrategia podría ser segmentar muy bien el mercado para de esta manera poder conocer quiénes son nuestros consumidores con un mayor poder adquisitivo y disposición a pagar un mayor precio por lo que ofrecemos y aquellos que no y así poder tratarlos de manera diferenciada.
- Ser mucho más eficientes, innovando en nuestro proceso productivo para al menos poder reducir aquellos costos que no dependen necesariamente del proceso inflacionario.
- Sacrificar rentabilidad en función de mantener nuestro mercado, aunque nadie invierte para no obtener un rendimiento por su dinero, la situación amerita que nos sacrifiquemos en función de poder cubrir nuestros costos, impactando lo menos posible el bolsillo de nuestros clientes.
- Revisar constantemente el mercado y nuestra oferta de valor, estar de la mano con el cliente nos permite ir amoldando nuestro producto a sus necesidades y expectativas a medida que estas van cambiando. De esta manera aumentamos la probabilidad de que quieran seguir con nosotros y se sumen a nuestra base más consumidores.
Como dicen por ahí la crisis trae también oportunidades y como emprendedores y empresarios debemos hacer uso de nuestra creatividad para hacerle frente y aprovecharla. El emprendimiento no es un camino fácil, nos pide sacrificios, pero, saca lo mejor de nosotros. Tengamos siempre en mente que nuestro objetivo es que nuestra iniciativa se mantenga en el mediano y largo plazo y algo muy importante, que las crisis no duran para siempre.

lunes, 13 de junio de 2016

Del emprendimiento coyuntural al de largo plazo



Toda idea emprendedora tiene como génesis la identificación de una necesidad, pero, hay un grupo en particular cuyo origen está relacionado con oportunidades de corto plazo, que derivan en mercados coyunturales que seguramente desaparecerán al cambiar las circunstancias o dejarán de ser rentables en la medida que entren nuevos competidores. Como bien dice Cynthia Montgomery “lo que hoy constituye nuestra ventaja estratégica, cambiará”.
Aunque este tipo de emprendimiento en muchos casos está ligado a la sobrevivencia en otros puede dar lugar a empresas sólidas que perduren en el tiempo y generen beneficios económicos y sociales.
Un ejemplo de este tipo de emprendimientos es el gran número de empresas de consultoría que nacieron en Venezuela a raíz de la promulgación de la ley de ciencia y tecnología, la cual en sus inicios obligaba a las grandes organizaciones a aportar a un fondo gubernamental o destinar al desarrollo de proyectos de la organización o de terceros, relacionados con la innovación tecnológica, un porcentaje importante de sus ingresos antes de impuestos.
Esta ley creó un mercado en el que se ofrecían a las empresas una cartera de servicios relacionados, que iban desde garantizar el simple cumplimiento del trámite administrativo hasta la formulación y ejecución de proyectos. Sin embargo, en cuestión de un par de años, el legislador reformó el instrumento legal, acabando con gran parte de este mercado y sacando de juego a muchos de sus actores.
Este tipo de episodios es aleccionador tanto para los emprendedores como para los empresarios, independientemente de que su idea provenga de una coyuntura o de un conocimiento más profundo del cliente, y no es más que la necesidad de estar en una constante reinvención, que nos permita una larga estadía en el mercado.
En un mundo que cada vez se hace más complejo, el cambio es la regla en los mercados. Aprovechar cuando tenemos ingresos suficientes, provenientes de una coyuntura, para tomarnos el tiempo de diseñar productos y servicios que agreguen valor y no atiendan a una urgencia o circunstancia es la clave para transformar una empresa de corto aliento en una que sea sostenible en el tiempo.

domingo, 22 de mayo de 2016

El azar ¿juega un papel importante en el proceso de coaching?


Hace un par de meses comencé a cursar un diplomado cuyo objetivo es enseñar a los participantes a utilizar las herramientas del coaching para cumplir los roles que desempeña cada uno en sus respectivas organizaciones. Ya he comentado sobre la experiencia en los artículos: El coaching y la gestión de proyectos, impresiones de un aprendiz y Herramientas del coaching y el levantamiento de los requerimientos del proyecto, publicados en mi otro blog. En nuestra última sesión de trabajo se presentó un interesante debate sobre el papel que juega la suerte o el azar, entendido como todos aquellos factores que escapan al control del coachee, y cómo este puede afectar el logro de los objetivos, y me pareció interesante sistematizarlo y compartirlo con ustedes.
Todo se originó en la pregunta que titula este artículo, una manera nada extraña de comenzar si de coaching se trata, la cual le plantee a la facilitadora y cuya primera respuesta fue que, palabras más, palabras menos, el azar no tiene ninguna incidencia en el proceso de coaching, lo que me llevó a entender que el supuesto fundamental del modelo es que el logro de los objetivos del coachee depende única y exclusivamente de sus aptitudes y esfuerzo.
Debo confesar que esta respuesta me causó mucho ruido, sobre todo por mi formación en gerencia de proyectos y las lecturas que he estado realizando recientemente. Por ejemplo, Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio nos presenta una ecuación en la que el éxito, alcanzar determinada meta, es una combinación de talento y suerte y el gran éxito es igual a un poco más de talento y un cúmulo de suerte.
Este autor considera que los seres humanos somos renuentes a aceptar el papel que juega el azar en nuestras vidas, siendo víctimas de la ilusión del control, ya que explicamos el pasado y predecimos el futuro concentrándonos en el papel causal de la aptitud e ignorando el papel de la suerte, de la falacia de la planificación que hace que nos concentremos en nuestro objetivo y plan, ignorando los datos estadísticos pertinentes y el sesgo del optimismo excesivo que nos lleva a pensar que nuestra iniciativa tendrá éxito solo porque la estamos desarrollando nosotros y somos lo suficientemente aptos para tal fin. Estos sesgos cognitivos, en palabras de Kahneman, nos pueden llevar a tomar decisiones erradas, exponiéndonos a un alto nivel de riesgo.
El economista Robert Frank en su nuevo libro Succes and luck: good fortune and the myth of meritocracy sostiene, tomando el caso de la sociedad norteamericana, que el talento y el trabajo duro son condiciones necesarias, más no suficientes, para alcanzar el éxito y que existe un ingrediente de la formula que es ignorado, la suerte. Según Frank, a los seres humanos nos cuesta lidiar con la ambigüedad y tenemos que construir historias causales que nos permitan explicarnos los resultados que obtenemos, eso nos hace ciegos ante el factor suerte.
Una evidencia de que el trabajo duro y el talento no lo es todo podría ser la presentada por Joseph Stiglitz en su libro El precio de la desigualdad, donde este autor comenta refiriéndose a la desigualdad en la distribución del ingreso en los Estados Unidos, la sociedad del hombre hecho a sí mismo, que “aunque consigan una licenciatura universitaria, los hijos de los pobres siguen siendo más pobres que los hijos de los ricos con menos estudios”, básicamente porque estos últimos son los que tienen acceso a mejores puestos de trabajo y cuentan con unas condiciones de partida ventajosas. Stiglitz irónicamente dice que para ascender socialmente en Estados Unidos la única condición es que se escoja a los padres antes de nacer.
Lo que sí parece ser cierto, basado en datos empíricos, es que por cada persona que tiene éxito en cualquier área, existe un alto porcentaje que se queda en el camino. Por poner un ejemplo del que conozco por mi experiencia laboral, de cada 10 emprendimientos que se desarrollan en Venezuela, solo 1 tiene éxito, la tasa de fracaso en este renglón en Estados Unidos es de aproximadamente 60%. Esto quiere decir que por cada Bill Gates, Mark Zuckerberg, Steve Jobs, Andrés Moreno o, tomando en cuenta otras áreas, Michael Jordan, Michael Schumacher, Gabriel García Márquez, etc., hay una gran cantidad de personas, tal vez igual de aptas y que trabajan igual de duro, que “mueren en el intento” y me cuesta creer que la razón sea que todos ellos han tomado el camino incorrecto o tienen creencias limitantes.
Toda esta información, más la respuesta de la facilitadora, me llevó a formular dos nuevas preguntas, que fueron las detonantes del debate suscitado durante la clase:
1.- ¿Dado que el proceso de coaching no toma en cuenta el factor suerte sirve este solo para la consecución de objetivos sencillos?
Entendiendo sencillos como aquellos objetivos cuyo logro está en mayor medida en las manos del cliente, rodeado de un bajo nivel de incertidumbre. Lo que Nassim Taleb asignaría a su mundo imaginario y predecible linealmente llamado Mediocristán.
2.- ¿En caso de objetivos complejos, cuál es el rol que cumple el coach ante la frustración que puede experimentar el coachee por uno o varios fracasos, al enfrentarse a un alto nivel de incertidumbre donde el azar es una variable a tomar en cuenta?
Ante estos cuestionamientos varios de los compañeros del diplomado expresaron su opinión. Uno de los argumentos en contra del papel que puede jugar la suerte fue: que existe un conjunto de personas, más capaces que otras, para identificar oportunidades y poder alcanzar el éxito. Esta diferencia podría estar basada en la genética o ser impulsada por un pensamiento potenciador, que transforme la realidad del individuo y lo convierta en el capitán de su barco. Otro de los compañeros comentó sobre la audacia o la capacidad de atreverse que tienen algunas personas en comparación con otras y que siguiendo a Kahneman, podría tratarse de una ilusión de aptitud.
La facilitadora presentó una ecuación, proveniente de la psicología positiva,  y en la que el Doctor Martin Seligman define el bienestar en función de tres variables: la genética (40%), las circunstancias (10%) y la voluntad (40%). Sosteniendo que el porcentaje en que la voluntad incide en la variable dependiente puede incrementarse en detrimento de las otras dos variables independientes, que en mi opinión y por no haber sido elegidas por el individuo, representan el factor azar.
Luego de este interesante y rico debate, que espero sea el primero de muchos, una de las conclusiones que obtuvimos fue la constatación de la existencia de un pensamiento divergente en el grupo, dados los diferentes puntos de vista, originado por la variedad de creencias y marcos mentales de cada uno de los participantes y la importancia de poder identificar estos para que, en la medida de lo posible, no intervengan en el ejercicio de coaching.
Otro punto que me parece importante es el haber podido contrastar diferentes posturas teóricas sin suscribir ninguna como 100% válida, en mi opinión para dedicarse al coaching de manera profesional, es importante poder tomar información de todo el cúmulo de conocimiento que está disponible, sin asumir dogmas o posiciones extremas.
Finalmente las respuestas a mis dos inquietudes fueron que: el proceso de coaching funciona tanto para metas sencillas como para aquellas más complejas y que a través del proceso se puede llevar al coachee a afrontar la frustración y probar nuevos caminos en pos del logro de su meta, indiferentemente de la envergadura de esta.
En cuanto a si el azar es un factor importante en el proceso de coaching, el debate sigue abierto...

jueves, 14 de abril de 2016

Las cuatro razones por las que un emprendedor debe conocer su mercado objetivo


Un elemento fundamental a la hora de emprender es conocer cuál es el tipo de mercado al que entraremos con el bien o servicio que pensamos desarrollar, producir y comercializar. Desde los mercados competitivos hasta los monopolios podemos pasearnos por un conjunto de características que definitivamente debemos tomar en cuenta, ex ante, para tomar  decisiones acertadas y garantizar el éxito de nuestro proyecto.

Hay al menos cuatro elementos sobre el mercado objetivo que todo emprendedor debe conocer, estos son:

Si existen o no barreras de entrada, a medida que los mercados son más concentrados es mucho más complejo entrar en ellos debido a estas limitantes que pueden manifestarse como grandes montos de inversión, acceso a cierta tecnología o recurso natural, protección gubernamental o la propiedad de alguna patente. Por ejemplo no será lo mismo entrar a un mercado atomizado como la consultoría en la que seguramente solo necesitaremos de nuestro know how y algunos equipos que intentar ingresar en telecomunicaciones.

Cómo se comportan las empresas en el mercado objetivo, el grado de concentración que exista en este definirá las acciones que tomen cada uno de los participantes, tanto para competir entre ellos como para hacer frente a la entrada de nuevos emprendedores.

Cómo nos comportaremos nosotros como nuevos entrantes al mercado, el conocimiento de la estructura de mercado nos permite desarrollar nuestra estrategia para ingresar y competir. La elección entre asignar un precio por debajo del de la competencia para nuestro producto o diferenciarlo con bienes o servicios asociados o a través del marketing será una consecuencia de este conocimiento sobre la estructura en la que pretendemos entrar y la respuesta que los competidores podrían tener ante nuestro ingreso.

Aunque siempre que emprendemos lo hacemos pensando en el éxito, debemos tomar en cuenta la posibilidad de que no nos vaya también como lo hemos planificado y tengamos que abandonar el mercado. En este punto entran en juego las barreras de salida, generalmente representadas por los costos hundidos que tengamos que asumir. Volviendo al ejemplo del emprendedor que incursiona en el mercado de la consultoría, para este será más fácil tomar su ordenador y dedicarse a otra actividad que para aquel que invirtió una fuerte suma de dinero en la compra de maquinarias especializadas para la producción de determinado bien.


El conocer estos elementos, entre muchos otros, no nos garantizan en éxito, pero definitivamente nos iluminan el camino ya azaroso del emprendimiento. 

Artículo publicado en @Proemprender, 2013. 

lunes, 4 de mayo de 2015

Las 4 razones por las que el apoyo al emprendimiento tiene que ser una política de Estado


El tema del emprendimiento es considerado por algunos como una moda, cada vez que el país o el mundo enfrenta una crisis de carácter económico se habla del papel del emprendedor y se incentiva a través de los medios de comunicación, foros, redes sociales, blogs  y otros, a las personas para que se atrevan a aventurarse en todo lo que implica crear y gestionar su propio negocio.

Sin embargo, el emprendimiento es una pieza clave en el crecimiento y desarrollo económico y social de las naciones, existiendo razones para que el Estado regule, generando políticas para incentivarlo y fortalecerlo. Entre estas podemos nombrar cuatro que en mi opinión son fundamentales:

El emprendimiento es una fuente de innovación y cambio tecnológico, es a través de la creación de nuevas empresas que se generan procesos innovadores que van sustituyendo a las viejas maneras de hacer las cosas. El crecimiento económico está apalancado, entre otras variables, en la tecnología y en los cambios que esta va experimentando a lo largo del tiempo. Para dinamizar e incrementar la generación de riqueza debemos definitivamente incentivar el cambio tecnológico y por ende al emprendimiento, como ejemplo de esto podemos revisar el caso Hindú.

Los emprendedores generan empleo. La creación de nuevas empresas y puestos de trabajo ayuda a las economías a enfrentar el desempleo, el cual se ha convertido en uno de los mayores problemas de los países industrializados como consecuencia de la crisis económica mundial. En el caso de Venezuela que culminó el año 2012 con una tasa de ocupación de 94%, la creación de nuevas plazas de trabajo ayuda a combatir el desempleo oculto representado por la inactividad en la que se encuentran alrededor de 7 millones de venezolanos en edad productiva y la informalidad que está en el orden del 41,97% del empleo.

El emprendimiento genera una mayor variedad de productos para el mercado. La creación de nuevos bienes y servicios mejora la calidad de vida de los consumidores, quienes tendrán un mayor número de alternativas para elegir, por otra parte la entrada en los mercados de nuevas empresas fomenta la competencia y un nivel más bajo de precios.

Cuando el emprendimiento es de carácter social incentiva la organización y participación ciudadana. La metodología utilizada para desarrollar bienes y servicios sociales permite la creación de capital social, redes de confianza que facilitan la acción colectiva y una mejor asignación de los recursos dentro de la sociedad, permitiendo que esta sea más equitativa y justa.

Al menos por estas cuatro razones el apoyo al emprendimiento debería convertirse en una política de Estado. 

Artículo publicado en @Proemprender, 2013. 

viernes, 1 de mayo de 2015

Índices financieros para emprendedores


Conocer la salud financiera del negocio es fundamental para el éxito de todo emprendedor. Para tal fin existe un conjunto de indicadores que nos permiten monitorear nuestro desempeño, sirviéndonos de alarma cuando las cosas no van según lo esperado y hay que rectificar el curso.

En la literatura podemos conseguir múltiples indicadores financieros, sin embargo,  hay un conjunto de estos cuyo manejo es necesario para que podamos entender nuestro negocio. El primero de ellos es el margen de EBITDA, el cual se calcula dividiendo el EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) entre el ingreso por ventas, este indicador es una medida de la rentabilidad operativa del negocio o en otras palabras nos permite conocer el porcentaje de las ventas que se queda dentro de la empresa, tomando en cuenta solo la operatividad.

Lo ideal es que el margen de EBITDA sea lo más alto posible, indicándonos que solo un pequeño porcentaje del ingreso nos permite cubrir  los costos y gastos operativos. Sin embargo, el valor que obtengamos dependerá del tipo de negocio que hayamos emprendido, razón por la cual para realizar una buena evaluación debemos comparar nuestro indicador con el promedio del sector empresarial.

Un segundo indicador importante es el ciclo de caja del negocio, el cual nos permite conocer el número de días que transcurren entre el momento en que ocurren las salidas de efectivo, para la compra de materiales e insumos para la producción, y su retorno a la caja de la empresa, en forma de ingreso por ventas. El ciclo de caja es una herramienta para controlar el efectivo y establecer una relación entre los pagos y los cobros que realizamos.

Su cálculo se efectúa sumando los días de cuentas por cobrar e inventarios y restándole a estos los días de cuentas por pagar, de esta manera sabemos cuanto tiempo el dinero de la empresa permanece detenido en este círculo de compra de insumos y venta de productos.

En el caso de que tengamos alguna deuda es importante que conozcamos la capacidad de nuestro emprendimiento para cubrir las obligaciones derivadas de esta, para tal fin contamos con el índice de cobertura el cual es un indicador que resulta de dividir el EBITDA entre el capital adeudado y los intereses. Ahora si queremos conocer cuán endeudada está nuestra empresa el indicador adecuado es deuda / EBITDA.

Finalmente, si queremos conocer la rentabilidad de nuestros activos podemos utilizar el ROA (retorno sobre los activos) o el ROIC (retorno sobre el capital invertido), tomando en cuenta que para el cálculo de ambos indicadores debemos tomar valores de mercado evitando las limitaciones producto del uso de valores contables que pueden llevarnos a conclusiones erradas.

Artículo publicado en @Proemprender, 2013.  

jueves, 30 de abril de 2015

Emprender = GANAR - GANAR


Llevar adelante una empresa y hacerlo exitosamente es el resultado de un ejercicio de ensayo y error. No basta que nos enfoquemos en la calidad y pertinencia del bien o servicio que vamos a ofrecer, sino, que entre otras cosas debemos establecer y poner en práctica mecanismos que nos permitan relacionarnos con nuestro equipo de trabajo, colaboradores y clientes, generando nexos basados en la confianza y en la posibilidad de que todos nos beneficiemos.

En este sentido, todo emprendedor debe desarrollar un conjunto de habilidades profesionales y personales que le permitan convertirse y comportarse como un líder y gerente genuino de su proyecto, a continuación comparto algunos tips que en mi experiencia podrían ayudar para este fin:

Establezcamos funciones y objetivos claros para el equipo de trabajo

Desarrollando manuales que describan las funciones de cada uno de nuestros trabajadores, discutiendo con ellos un plan de metas y apoyándonos en herramientas de planificación que nos permitan controlar la  gestión de la organización, podemos mantener al equipo motivado y enfocado en el logro de resultados. Contando con un plan participativo bien estructurado, estaremos en la capacidad de establecer compromisos y facilitar los procesos de rendición de cuentas, evitando asumir el papel del JEFE que hostiga a sus empleados y que estos pierdan, en determinado momento, el rumbo, desmotivándose y siendo menos productivos.

Cumplamos cabalmente con los compromisos que adquirimos con nuestros proveedores

La relación que establezcamos con todos nuestros colaboradores debe ser transparente y fundamentada en el ganar – ganar, evitemos incumplir los acuerdos que hemos alcanzado así estos no hayan sido establecidos a través de un contrato formal, recordemos que nuestra credibilidad en el negocio es uno de nuestros activos más importantes.

No sobre estimemos nuestras capacidades

Nunca ofrezcamos a un cliente un producto o servicio que no estamos en la capacidad material de entregar. En muchos casos solo pensamos en ganarnos la cuenta o realizar la venta y no en si contamos con los recursos para satisfacer los requerimientos con la calidad, el costo y en el tiempo esperado. Evitar el incumplimiento es vital para nuestra sobrevivencia en el mercado, el mejor marketing que podemos tener es el de un cliente satisfecho.

Aunque por razones de espacio estoy dejando fuera muchas otras ideas, hay un elemento transversal en todas ellas y es que para garantizar nuestro éxito como emprendedores y gerentes debemos ser honestos y establecer relaciones basadas en este valor fundamental, cuidemos nuestra reputación, esta se refleja directamente en la de nuestra marca o negocio. 

Artículo publicado en @Proemprender, 2013. 

miércoles, 29 de abril de 2015

Cómo elegir un compañer@ para emprender


Muchas personas elijen transitar el camino del emprendimiento en compañía, asociándose para materializar y consolidar su idea de negocio. Aunque muchos prefieren ir en solitario, el tener un socio es ventajoso ya que permite compartir las tareas, sobre todo al inicio cuando hay mucho por hacer, aporta una visión distinta al negocio y permite distribuir el riesgo que se asume al aventurarse en una nueva empresa.

Sabemos que las relaciones interpersonales son complicadas y fuentes seguras de conflicto, sin embargo, existen un conjunto de claves que nos permiten elegir a un buen compañero de camino, a continuación comparto algunas de ellas:

La primera es la complementariedad, debemos asociarnos a personas con actitudes y aptitudes que complementen las nuestras, de esta manera podemos, de manera reciproca,  mejorar las debilidades y potenciar las fortalezas de la sociedad, consolidando un buen equipo de trabajo.

Debemos tener el mismo norte, aunque seguramente habrá diferencias en las ideas sobre cómo  llegar al objetivo, las cuales se integraran en un plan común, desde el inicio es necesario que los socios lleguen a un consenso sobre la necesidad que desean satisfacer, el bien o servicios que producirán, el mercado al cual estará dirigido, etc.

Es importante que compartamos los mismos valores, no existen dos personas similares, sin embargo, es vital que a la hora de establecer una sociedad lo hagamos con una persona que comparta nuestra visión sobre valores básicos como la honestidad, el compromiso, la lealtad, la credibilidad, la ética en los negocios, entre otros.

Durante la vida de nuestra sociedad nos veremos obligados a establecer acuerdos, por esto es importante relacionarnos con personas abiertas a escuchar, discutir ideas y tomar decisiones que contemplen la opinión de todos los involucrados en el proceso.

Finalmente y como en toda relación humana, las sociedades deben estar fundadas en el respeto entre los miembros, de esta manera podemos garantizar relaciones duraderas y fructíferas para todos. 

Artículo publicado en @Proemprender, 2013. 

Evaluar para emprender


La evaluación económico – financiera de un proyecto de inversión es un paso fundamental en el proceso de emprendimiento que nos permite garantizar la factibilidad de la iniciativa y la buena toma de decisiones.

Todo emprendedor debe evaluar si el proyecto en el que invertirá sus ahorros o los fondos que ha conseguido de sus familiares, amigos, inversionistas o instituciones financieras será rentable, es decir, si generará los flujos de efectivo suficientes para recuperar la inversión y obtener una ganancia.

Esta necesidad de probar, ex ante, como le irá al proyecto desde el punto de vista económico y financiero surge de un hecho fundamental, la escasez de los recursos, lo que nos obliga a hacer uso de estos de la manera más eficiente posible, colocando el dinero en aquella alternativa que nos garantice un mayor beneficio.

La variable que por excelencia utilizamos para evaluar un proyecto y tomar nuestra decisión de inversión es el valor presente o actual neto VPN, el cual es un indicador que se calcula restándole a la inversión inicial los flujos de efectivo descontados que generará el proyecto en cada uno de los períodos de su vida útil.

Aunque muchos emprendedores, sobre todo aquellos que recién se inician en este camino, evaden realizar estos cálculos bajo la creencia de que son muy complicados y se necesita de un profundo conocimiento financiero, hoy en día contamos con una gran cantidad de herramientas que nos facilitan esta labor.

Mucho más allá de los números lo importante es que sepamos interpretar el valor que toma el VPN de nuestro proyecto y decidir correctamente de acuerdo a este. Un VPN mayor que cero nos indica que el proyecto es rentable por lo que la decisión correcta sería invertir en él, si por el contrario el VPN toma algún valor negativo debemos desechar la idea de colocar nuestros fondos en esta alternativa ya que nos generaría pérdidas, por último puede darse el caso de que el VPN sea igual a cero lo que indica que nos ofrece una ganancia igual a nuestro costo de oportunidad por lo que sería indiferente invertir en él o en la segunda alternativa disponible.

Aunque el valor presente neto nos es de mucha ayuda para la toma de decisiones, no debemos perder de vista el hecho de que se trata de una variable susceptible a tomar cualquier valor de acuerdo a los escenarios que se estén planteando para la evaluación, por esta razón la recomendación es que acompañemos su cálculo con un estudio de sensibilidad que nos muestre las probabilidades de éxito financiero de nuestro emprendimiento. 

Artículo publicado en @Proemprender, 2013. 

martes, 28 de abril de 2015

El emprendimiento social, sus verdaderos beneficios


Todo emprendedor social actúa motivado por una necesidad interna de transformar su entorno, mejorando la calidad de vida de un conjunto de personas afectadas por algún estado de carencia, para tal fin desarrolla un proyecto cuyo resultado es un conjunto de bienes y/o servicios que podríamos denominar sociales.

Sin embargo, el verdadero poder de este tipo de iniciativas va más allá de la provisión de estos bienes y servicios, se encuentra en la oportunidad que nos brindan los proyectos sociales para transferir conocimiento y empoderar al conjunto de personas cuyas necesidades pensamos atender.

Las metodologías que se utilizan para el desarrollo de proyectos sociales incentivan la organización de aquellas personas que serán beneficiadas y que una vez capacitadas tendrán la oportunidad de participar durante todo el proceso de solución de sus necesidades. Es en este ciclo de organización – capacitación – acción donde reside la sostenibilidad del proyecto, ya que mientras más involucradas estén las personas beneficiadas, mayor será el sentimiento de pertenencia que tengan con la intervención y sus resultados, garantizando el uso de sus productos en el muy largo plazo.

Por otra parte estas personas empoderadas estarán en la capacidad no solo de diagnosticar cuáles son sus problemas sino además de convertirse en emprendedores sociales proponiendo, de manera colectiva o individual, soluciones para estos. Es en este último punto donde realmente podemos constatar el carácter transformador del emprendimiento social, el cual además de bienes y servicios produce agentes de cambio, personas que entienden la importancia de la organización y la participación activa en la solución de sus necesidades, convirtiéndose en los verdaderos protagonistas de sus vidas. 

Artículo publicado por @Proemprender, 2013. 

Controlando el tiempo, costo y calidad de nuestro emprendimiento


El uso de herramientas para la gestión de proyectos le permite a los emprendedores acercarse al éxito, minimizando los riesgos propios de este tipo de iniciativas.

Todo emprendedor le da vida a su idea de negocio a través del desarrollo de un proyecto, el cual es una actividad inédita rodeada de un alto grado de incertidumbre. Por esta razón es necesario que llevemos un seguimiento y control exhaustivos de ciertas variables para así garantizar el éxito de nuestro emprendimiento.

La literatura especializada en la gerencia de proyectos hace especial énfasis en tres variables fundamentales las cuales debemos monitorear continuamente, estas son el tiempo, el costo y la calidad del bien y/o servicio que vamos a producir y ofrecer al mercado.

Cuando hacemos referencia al tiempo debemos tener en cuenta que nuestro proyecto debe caracterizarse, como todos estos esfuerzos, por tener una fecha de inicio y de finalización representadas en un cronograma de actividades. Cumplir con este calendario vigilando que las actividades se lleven a cabo en el tiempo que se ha planificado para tal fin, nos permite garantizar la pertinencia de nuestro producto o su introducción en el mercado “a tiempo” para cubrir las necesidades que le dieron origen y aprovechar la ventana de oportunidad que se ha abierto ante nosotros para llevar la delantera ante posibles competidores.

Un retraso en el cronograma, además de afectar nuestra posición en el mercado, puede tener impactos negativos en los costos del proyecto, alterando nuestro presupuesto. La estimación, ajustada a la realidad, y el control de los costos de nuestra iniciativa es fundamental para garantizar que contaremos con los recursos necesarios para materializar nuestra idea de negocio y garantizar su rentabilidad.

Por último debemos tener especial cuidado con que las características del bien o servicio que vamos a desarrollar se ajusten a lo que hemos planificado, en base a la atención de la necesidad diagnosticada. El controlar la calidad aumenta la probabilidad de que nuestro producto sea bien recibido por el mercado, al interpretar las preferencias de los consumidores.

La creación de indicadores y de un plan de seguimiento para el control de cada una de estas variables es una de las labores que debemos cumplir como emprendedores, convirtiéndonos además en los gerentes de nuestro proyecto de inversión.

Artículo publicado en @Proemprender, 2013.  

lunes, 27 de abril de 2015

Algunos hechos sobre el emprendimiento en América Latina


Hace unos días estuve leyendo un trabajo realizado por los investigadores Francesca Castellani y Eduardo Lora para el Banco Interamericano de Desarrollo titulado ¿Es el emprendimiento un canal de movilidad social en América Latina?[I1]  Y me gustaría compartir con ustedes algunos elementos de este informe que me parecieron interesantes:

Para comenzar está la definición que estos autores hacen del emprendedor, quien es la persona que trabaja independientemente y al menos emplea a alguien más, excluyendo del grupo a aquellos que se consideran auto-empleados y que son conocidos también como emprendedores por necesidad y no por oportunidad, como el primer grupo.

Aunque existe toda una discusión sobre este tema y algunos autores sostienen que el auto empleo resta oportunidades para la expansión del trabajo formal, generada por el emprendimiento de oportunidad, está claro también que en economías en crisis y altas barreras de entrada en los mercados laborales, el auto empleo se convierte en una alternativa al desempleo.

Otro hecho interesante es el dominio de los hombres en el emprendimiento latinoamericano, ocupando las mujeres solo un 10% del total del grupo. Esto abre la posibilidad para crear políticas que incentiven una mayor participación femenina en la creación y establecimiento de nuevas empresas en la región, sabiendo que son las mujeres quienes sufren en mayor medida de fenómenos como la discriminación y la pobreza.

A pesar de la creencia de que el emprendimiento es propio de las clases medias, ya que estas son más numerosas, a la luz de los datos manejados para el sud-continente son los miembros de las clases altas quienes tienen una mayor propensión a emprender. Por otra parte los emprendedores en Latinoamérica tienden a ser más viejos que el resto de la población, mejor educados y obtener ingresos superiores que sus pares empleados en los mercados de trabajo formal.

Finalmente el emprendimiento está asociado con una alta tasa de movilidad social intra e intergeneracional en la región. El ingreso de los emprendedores, comparado con sus ingresos pasados, tiende a variar más que el de los auto-empleados y empleados del mercado formal. Por otra parte cuando se comparan los años de estudio, como medida de movilidad social, se evidencia que los hijos de emprendedores acumulan más años de estudios que los hijos de los que no lo son.

viernes, 24 de abril de 2015

Primero pienso, luego emprendo


Una vez definida la idea de negocio, todo emprendedor debe desarrollar un plan que le permita alcanzar exitosamente la meta que se ha propuesto, ver materializado el producto o servicio que ofrecerá al mercado.

La planificación es una tarea fundamental para todo emprendedor, ya que dedicar parte de su esfuerzo a la construcción de un conjunto de pasos o actividades ordenadas, que lo lleven a alcanzar su objetivo, definitivamente lo hará transitar por un camino menos incierto, previendo aquellas situaciones que puedan presentársele.

En el ciclo de vida de los proyectos, la planificación se ubica en sus dos primeras etapas con un consumo estimado del 20% de los recursos totales de la iniciativa. El resultado de este proceso es lo que se conoce como el plan integral del proyecto, el cual contiene de manera detallada todas las actividades que debemos realizar, el cronograma para ejecutarlas, los recursos asignados a cada una de ellas y los costos y presupuesto.

La gran importancia de la planificación reside en el hecho de contar con esta especie de mapa que nos permite tener un conocimiento exacto de todo el trabajo que debemos realizar, del tiempo que nos llevará y de los recursos que necesitaremos. Por otra parte, nos sirve para llevar un control de nuestro desempeño, fijándonos pequeños objetivos que debemos ir alcanzando a lo largo del tiempo hasta completar lo que hemos planificado.

Son diversas las razones por las cuales los emprendedores muchas veces evaden o dedican poco tiempo al desarrollo del plan, el afán por comenzar rápidamente con la ejecución, el desconocimiento de técnicas para la planificación o simplemente la inhabilidad para planificar. Independientemente de la causa, el no contar con un buen plan nos expone a altos niveles de riesgo, poniendo en peligro el futuro de la idea.

Otro punto a favor de la planificación es que a la hora de solicitar financiamiento ante un banco y/o algún inversionista independiente, estos seguramente estarán interesados en conocer el cómo pretendemos llegar a nuestro objetivo.  Aumentando la probabilidad de que obtengamos los fondos que necesitamos, en la medida en que contemos con un plan bien elaborado.

Como bien lo expresa la frase de Séneca “No hay viento favorable para el barco que no sabe a dónde va” todo emprendedor debe tener claro su destino, pero, además saber cómo hacer para llegar a él

Artículo publicado en @Proemprender, 2013. 

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domingo, 7 de abril de 2013

El Malestar en la Globalización




La teoría neoclásica supone que el libre comercio entre naciones permite, entre otras cosas, reducir la pobreza en los países en desarrollo, los modelos basados en las ventajas comparativas, la especialización por abundancia de factores y la libre circulación de bienes, servicios y capital físico y financiero, permiten una asignación eficiente de la producción mundial, donde cada nación produce a un menor costo aquellos bienes para los que tiene una mayor cantidad relativa de recursos. Este proceso genera crecimiento y una redistribución del ingreso en favor del factor abundante, que en el caso de estos países por lo general es la mano de obra no calificada (los pobres).

A pesar de esta predicción del modelo y de que existe un acuerdo general, desde que David Ricardo presentó al mundo su teoría sobre las ventajas comparativas, de que el libre comercio produce mejores resultados que la autarquía o la imposición de barreras al intercambio comercial, la globalización ha dejado una gran decepción entre muchos de los países en desarrollo que la adoptaron en la década de los 90 como parte de las reformas estructurales impuestas por el Consenso de Washington. Estos párrafos resumen un poco las ideas presentadas por el economista Joseph Stiglitz en su libro El Malestar en la Globalización, publicado en el año 2002.

Aunque Stiglitz comulga con las ideas de Ricardo, su principal crítica a la globalización va dirigida al cómo esta fue y ha sido gestionada por lo países y los organismos internacionales, quienes han servido de “guías expertos” en el proceso. Para Stiglitz la globalización ha errado en dos aspectos fundamentales, en primer lugar haber dejado todo en manos de las fuerzas del mercado y en segundo lugar la inmediatez de las reformas que llevaron a la liberalización del comercio.

El asumir que los mercados son competitivos y existe información perfecta es muy simplista y hasta tonto según el autor, este supuesto básico de la economía neoclásica va dirigido a reducir lo más que se pueda el papel del Estado dentro de la economía, suponiendo que la interacción entre la oferta y la demanda permitirá, a través de la archiconocida mano invisible, alcanzar el equilibrio. Stiglitz sostiene en su obra que el Estado debió y debe jugar un rol fundamental en la globalización, ya que los mercados son imperfectos y hay asimetrías en la información, por lo que se hace necesaria la existencia de un agente regulador.

En cuanto a la velocidad con que los países liberalizaron el comercio Stiglitz, quien ha estudiado a fondo el proceso de desarrollo de las economías del sudeste asiático, comenta que una apertura gradual  parece ser el camino con mejores resultados, lo que nos hace pensar que, al contrario de lo que la teoría neoclásica supone, cierto grado de protección al comercio es necesario para resguardar a sectores vulnerables de la economía y hacer que el proceso de redistribución del ingreso producto de la globalización sea más amable.

Stiglitz critica el papel jugado por las organizaciones internacionales que conforman el llamado Consenso de Washington y la imposición de su paquete de reformas de primera generación como requisito para que las economías con problemas tuvieran acceso a los fondos o préstamos del FMI, entre los ejemplos que menciona está la gestión que hizo la burocracia internacional de la Crisis Rusa, en donde el dinero prestado fue a parar a las cuentas bancarias de los funcionarios corruptos rusos y sus empresarios relacionados.

Stiglitz sostiene en el libro, como lo ha hecho en su análisis sobre la crisis actual de la zona euro, que las medidas ortodoxas de austeridad no hacen más que acrecentar la crisis e imponer mayores cargas para los pobres, quienes no solo se ven afectados por los recortes presupuestarios, sino que además tendrán que pagar a través de sus impuesto los créditos recibidos de los grandes bancos internacionales.

En cuanto a la liberalización Stiglitz habla de la crisis asiática y de cómo la libre circulación de capitales permitió que un ataque especulativo contra la moneda tailandesa precipitara a toda la zona a la debacle económica. El autor defiende entonces la participación del Estado en la economía, no solo como un regulador de los mercados para evitar episodios como el sucedido en el sudeste asiático, sino que además considera que en épocas de crisis debe aplicarse un modelo de expansión del gasto para incentivar la economía a diferencia de todo lo propuesto por la teoría neoclásica.

Muy en línea con las críticas al proceso de globalización por terapia de choque y sin intervención del Estado que nos presenta Stiglitz, otros economistas han levantado la voz para indicar con evidencia empírica que la liberalización del comercio a diferencia de lo que se cree ha profundizado la brecha entre los más ricos y pobres. Entre ellos podemos nombrar al economista Hindú Amit Bhaduri quien en su libro Repensar la Economía Política explica como el libre flujo de capitales en la forma de inversión extranjera directa ha producido en la India un fenómeno conocido como crecimiento sin empleo y en el que los más pobres y menos calificados no consiguen acceso a los mercados de trabajo sesgados hacia la calificación, Bhaduri sostiene que el Estado debe implementar políticas de demanda agregada que generen empleo y no dejar la economía a merced del mercado.

Para economistas como Dani Rodrik, quien tiene una visión heterodoxa, el Estado debe cumplir con las funciones de proteger los derechos de propiedad, regular los mercados, mantener la estabilidad macroeconómica y crear mecanismos para garantizar la seguridad social y el manejo del conflicto redistributivo. Según Rodrik es en estas tareas que han fallado los gobiernos de los países a los que no les ha ido tan bien con la globalización.

En conclusión parecen ser más los sin sabores que las alegrías que ha dejado la globalización y el incumplimiento de sus promesas de que un libre mercado permitiría el crecimiento global en igualdad de condiciones para todos, las protecciones mantenidas por las grandes economías que, en un doble discurso, alientan a los países en desarrollo a abrir indiscriminadamente sus mercados, la falta de intervención del Estado en el proceso, la imposición de la receta neoliberal como terapia de choque y sin tomar en cuenta las particularidades de cada nación y la inamovilidad de la mano de obra, son algunos de los elementos que le han jugado en contra a este proceso. Recuerdo que cuando estaba en la facultad mi profesora de historia económica nos decía que el mundo no iba hacia la globalización, que por el contrario iba en dirección hacia la autarquía, es posible que el malestar general hacia el libre mercado haga que se cumpla su predicción. 

Esta nota la escribí como parte de mis asignaciones de maestría en economía aplicada, Septiembre de 2012

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Qué podemos hacer para fortalecer el microemprendimiento en Venezuela?



Hace unos días estuve leyendo el Informe de Empleo y Desarrollo Social de la Universidad Católica Argentina, correspondiente al mes de febrero de este año y que estuvo dedicado a los pequeños emprendedores y su importancia como un factor de inclusión social con altas potencialidades en ese país.

Al finalizar la lectura quise conocer la situación de este sector de trabajadores en Venezuela y tomar las recomendaciones presentadas en dicho informe para nuestro caso, las comparto en esta nota.

La informalidad en Venezuela se ubicó en el año 2012 en 42% de la fuerza laboral, alrededor de unos 5 millones y medio de personas trabajan en estas condiciones, fuera de los sistemas previsionales. El trabajador informal es aquel, según el Instituto Nacional de Estadística, que labora en una empresa conformada por entre 1 y 4 personas.

Este conjunto humano se organizan laboralmente tal como se muestra en el gráfico a continuación: 



Un 68%, alrededor de 3 millones y un poco más de venezolanos, ha emprendido su propio negocio y trabaja por cuenta propia, este alto porcentaje es interesante porque muestra que como respuesta a las rigideces del mercado laboral venezolano que producen  desempleo y los sueldos que, aunque se aumentan anualmente, han sido superados históricamente por la inflación, muchos venezolanos ven como una opción aventurarse en el camino del emprendimiento.

Estos trabajadores por cuenta propia son no profesionales, son aquellas personas que invierten en un automóvil para trabajar como taxistas, un kiosco de periódicos o realizan actividades comerciales independientes. Aunque este no es el tipo de emprendimiento que genera cambio tecnológico e impacta en el crecimiento, es válido como generador de empleo y mejora la calidad de vida de personas que si no realizasen esta actividad serían desempleados.

El segundo grupo importante, en lo que a emprendimiento se refiere, es el conformado por los patronos o empleadores quienes representan un 2% del sector informal. Forman parte de este grupo aquellas personas dueñas de empresas o negocios donde se emplea entre una y cuatro personas. Estos microempresarios juegan un rol importantísimo en la creación de empleo además de generar bienes y servicios.

Adicionalmente y como lo refleja el informe de la UCA, estos dos grupos generan empleo para aquellos sectores de la población que son más afectados por la desocupación, los jóvenes y las mujeres, dando espacio a personas que están relegadas de los mercados laborales de las grandes empresas, sesgados hacia la capacitación.

Por otra parte también se convierten en una alternativa para incrementar los niveles de actividad laboral, en Venezuela para finales del año 2012 aproximadamente unas 7 millones quinientas mil personas, un 35% de aquellas en edad de trabajar, se encontraban fuera de la población activa ya que no estaban buscando empleo.

Las propuestas de política referidas en el informe de Empleo y Desarrollo Social van orientadas a dos puntos principales, el primero es potenciar a los microemprendedores, rompiendo con lo que los autores llaman “las dificultades de acceso” al crédito, al cambio tecnológico, a la innovación, mercados más amplios, la capacitación y formación de recursos humanos y en segundo lugar a la formalización del empleo.

La primera medida propuesta para Argentina y que podríamos tomar en cuenta en Venezuela es flexibilizar las leyes laborales para las microempresas ya que los costos asociados a esta, no solo constituyen una gran carga dentro de las finanzas de la organización, sino que además incentivan la informalidad. Para las empresas pequeñas es excesivamente costoso mantener una nómina, con todos los pagos que eso implica, por lo que prefieren establecer contratos por honorarios profesionales que no signifiquen obligaciones para la organización, más allá del pago de las horas trabajadas.

Otro punto importante y sobre el cual también deberían establecerse regímenes diferenciales es el referente a las cargas impositivas, para las empresas pequeñas deberían existir exenciones  y un trato preferencial que les permita contribuir con el fisco nacional sin que esto signifique un riesgo financiero para la organización. Esto incentivaría la creación de nuevos empleos y el aumento del nivel de actividad.

Un elemento que no está incluido en este informe, pero, que me parece vital es el establecimiento de políticas que permitan la organización de los pequeños empresarios, en grupos, asociaciones o alianzas estratégicas, lo que no solo generaría conocimiento y aprendizaje, sino que además sería un medio para que estas empresas pudiesen gestionar de manera más efectiva sus solicitudes ante los entes del Estado.
Por último una política de acceso al financiamiento, no solo orientada al mercado de crédito bancario, sino que contemple además la estructuración de instrumentos financieros innovadores como futuros u opciones que le permitan a estos microemprendedores obtener fondos y mitigar el riesgo.

Les dejo el enlace por si quieren revisar el informe completo.



lunes, 11 de febrero de 2013

Algunas consideraciones sobre el emprendimiento en Venezuela



Hace algunos días estuve conversando en un foro, que realizó la empresa Artes Gerenciales Consultores, sobre emprendimiento y su situación en Venezuela. En esa presentación mostramos los resultados del estudio que el Monitor Global de Emprendimiento, GEM por sus siglas en inglés, realizó para el año 2012, he aquí un pequeño resumen y algunas consideraciones sobre el tema que surgieron en este evento.

Para el año 2012 según el GEM Venezuela se ubicó en el puesto número 11 del ranking de emprendimiento mundial, bajando del séptimo lugar que ocupaba en el año 2009, un 76% de los venezolanos entrevistados para este estudio expresó su deseo de tener su propio negocio, sin embargo la tasa de éxito de los emprendimientos está cercana al 15%, un número bajo cuando existe tan alta tasa de propensión a emprender.

A pesar del deseo manifiesto de los venezolanos por tener su propia empresa, los datos de 2012 muestran una baja actividad emprendedora al compararla con la de los otros países de la región y con los datos que exhibía el país en la primera década del siglo XXI. Por ejemplo la tasa de negocios propios establecidos en Venezuela, con al menos dos años de operación, está en el orden del 1.6%, contrastando con el promedio suramericano  de 8.35%, la tasa de nuevos negocios propios fue del 2.6% y la TEA o la tasa de actividad emprendedora fue del 15,4%, este último indicador, que es el utilizado para construir el ranking mundial de emprendimiento, se ubicó en un promedio de 22.8% para Venezuela entre los años 2000 y 2010.

La disparidad entre las ganas de emprender de los venezolanos y los datos presentados tienen entre sus causas las siguientes:

En primer lugar lo dificultoso que resulta en Venezuela la constitución de una empresa debido a la gran cantidad de trámites administrativos que esto conlleva. En el último estudio presentado por el Banco Mundial sobre la facilidad de hacer negocios, el país ocupo el puesto 180 de entre 186, un emprendedor venezolano debe invertir en promedio 144 días y realizar 17 trámites administrativos para ver materializado su negocio, mientras que el promedio de la región es de 35 días y 9 trámites.

Un par de elementos importantes y que tal vez expliquen la alta tasa de fracasos de nuevos negocios son el desconocimiento, por parte de los emprendedores, de herramientas para gestionar su negocio y la motivación errada para emprender.

Los emprendedores por lo general son personas a las que se les ocurre una idea y la materializan, pero, no necesariamente saben como manejar las finanzas, el recurso humano, la legislación vigente o no conocen realmente el mercado en el que incursionaron y las condiciones para competir en este, estos elementos, entre otros, son fundamentales para llevar una empresa a buen puerto.

La motivación para emprender también es importante y esta tiene que estar relacionada con una visión transformadora, a través de la satisfacción de necesidades y solución de problemas sociales y de mercado. Aquellos proyectos de inversión que son desarrollados solo bajo la visión de obtener lucro por lo general fracasan.

Los costos laborales y asociados a las obligaciones legales en Venezuela son otro punto a tomar en cuenta, solo en el pago de nómina puede ocuparse entre un 60 o 70% del ingreso de una pequeña o mediana empresa, esto sumado a las cargas impositivas definitivamente atenta contra la salud financiera de cualquier emprendimiento.

Un punto adicional es la inexistencia de un marco legal claro que asegure el respeto a los derechos de propiedad, lo que definitivamente incrementa la incertidumbre de los emprendedores y es una de las causas principales de la baja tasa de personas que están dispuestas a invertir sus ahorros en un negocio propio, la cual alcanzó el 3,3%.

Dado este panorama qué podemos hacer para incentivar y apoyar al emprendimiento y la creación de nuevas empresas. Inicialmente debemos entender la importancia que tiene el emprendimiento en el crecimiento y desarrollo económico y más en estos momentos de crisis mundial. A través del emprendimiento se genera innovación y cambio tecnológico uno de los ingredientes necesarios para poder crecer, además de esto se crean nuevos bienes y servicios que abastecen los mercados y nuevos puestos de trabajo.

A pesar de que la economía venezolana ha crecido en los últimos años y que la tasa de desempleo fue del 6% en el año 2012, aún quedan varios temas pendientes que podrían ser resueltos a través de políticas que incentiven el emprendimiento y la creación de nuevas empresas. Por ejemplo las altas tasas de empleo informal en el orden del 42% y la tasa de inactividad, alrededor de 7 millones y medio de venezolanos en edad de trabajar están, por distintas razones, sin realizar actividades productivas.

Otro tema pendiente es la superación de la dependencia petrolera como motor del crecimiento económico, aunque es muy difícil cambiar el modelo de explotación y renta de un día para otro, la creación de empresas nuevas permitiría diversificar nuestra economía en el mediano y largo plazo, abastecer el mercado interno y competir con productos y servicios en los mercados internacionales.

Aunque desde el sector privado y las universidades se están haciendo esfuerzos para promover el emprendimiento, con programas de capacitación, apoyo y difusión de la actividad emprendedora, esto debería formar parte de una política de Estado que articule estos esfuerzos con medidas como una reforma de la estructura burocrática que facilite el registro de nuevas empresas, reduciendo el número de trámites y días, como un ejemplo extremo podemos mencionar el caso de Nueva Zelanda en donde registrar una nueva empresa ocupa solo un día y se hace a través de un trámite administrativo.

También puede incentivarse la creación de parques industriales a través de medidas impositivas favorables, políticas de financiamiento y protecciones temporales, para aquellos empresarios que decidan abrir sus negocios en estas áreas. Esto además de generar economías de escala y aprendizaje, crea una gran gama de servicios asociados a la actividad productiva principal, que se traducen en nuevos empleos y en una mejor calidad de vida para las poblaciones cercanas.

Por último debe existir un marco regulatorio claro que respete los derechos de propiedad e incentive la inversión privada. Estas son solo algunas de las ideas compartidas en este foro, seguramente habrá muchas otras que permitan hacer del emprendimiento un motor de desarrollo y crecimiento económico, aprovechando la inclinación de los venezolanos a aventurarse por los caminos que llevan a ser empresario.


Fuentes Consultadas:

Instituto Nacional de Estadísticas INE. 

Estadísticas del Fondo Monetario Internacional. 

Global Report 2012, Monitor Global de Emprendimiento 

Doing Business 2013, Smarter Regulation for Small and Medium Size Enterprises, World Bank.